¡Conozca a los enemigos que envejecen su piel!

La piel tiene muchos enemigos, algunos de los cuales son (casi) vencibles.
El envejecimiento de la piel se divide en dos tipos: intrínseco y extrínseco. El envejecimiento intrínseco se debe a factores que son más o menos inevitables, como los factores genéticos y hormonales. El envejecimiento extrínseco está causado por factores externos que podemos controlar en parte, como los hábitos de vida y la exposición a factores ambientales y al sol (causante del fotoenvejecimiento).

En un mundo ideal…
Los científicos calculan que si el reloj biológico fuera la única influencia, la edad no se manifestaría en la piel hasta el final de la década de los 50 años. Así pues, estos factores intrínsecos e inevitables quizá sean responsables de tan sólo un pequeño porcentaje de todos los signos visibles del envejecimiento de la piel.

Conozca a los enemigos que envejecen su piel: los factores externos que contribuyen al envejecimiento cutáneo.

Es mucho más interesante analizar los factores extrínsecos causantes del envejecimiento de la piel. Según los científicos, los factores externos en conjunto son responsables de hasta el 90% de todos los signos visibles del envejecimiento de la piel. Los factores ambientales y  el modo de vida, como las diferencias de temperatura entre interiores y exteriores, los contaminantes del aire, los irritantes químicos, el alcohol y el tabaco, influyen en el aspecto de la piel. Sin embargo, la luz ultravioleta es, por sí sola, responsable de aproximadamente el 80% de todos los efectos perjudiciales, lo que la convierte en el principal factor aislado causante del envejecimiento de la piel. El deterioro inducido por los rayos ultravioletas se denomina fotoenvejecimiento.

  • El sol es el principal responsable. La exposición de la piel a los rayos ultravioletas de la luz solar daña la estructura de la piel, causando la aparición de arrugas visibles, aspereza y alteraciones de la pigmentación. Siempre que esté al aire libre, utilice una crema de día o un maquillaje con un factor de protección adecuado.
     
  • La sequedad del ambiente provoca deshidratación de la piel. Probablemente el ejemplo más extremo sea la atmósfera en la cabina un avión. Pero el aire acondicionado y la calefacción central también son causa de deshidratación, y la exposición continua a ellos influye en el estado de la piel. Invierta en un humidificador si pasa mucho tiempo en lugares con refrigeración o calefacción artificiales.
     
  • Los contaminantes del aire, el polvo y la suciedad abundan en muchos entornos, especialmente en zonas muy pobladas o industrializadas. Afectan tanto a la piel como a los revestimientos húmedos (las mucosas) de la nariz, los pulmones, los ojos, los labios, etc. 
     
  • El alcohol tiene un efecto diurético e influye en el equilibrio hídrico. La consecuencia es que el organismo puede deshidratarse, lo que por supuesto afecta a la piel. En estudios de salud se ha demostrado que el vino, consumido con moderación, posee cualidades beneficiosas. 
     
  • Se ha comprobado que la nicotina perjudica a los vasos sanguíneos más finos de la piel. Los fumadores presentan una disminución del riego sanguíneo de la piel en comparación con los no fumadores. El humo del tabaco es una de las fuentes con mayor concentración de radicales libres - si no puede renunciar a fumar, aumente la ingesta de antioxidantes, preferiblemente de fuentes naturales. 
     
  • Está demostrado que una alimentación poco variada y desequilibrada, con poca cantidad de fruta y verdura, favorece el envejecimiento general de la piel. Para lucir una piel sana es fundamental tener una buena nutrición que satisfaga las necesidades esenciales. La salud, la belleza de la piel y la calidad de la alimentación van de la mano.