Combatir el estrés

El estrés no siempre es negativo. Al igual que el vino tinto y el chocolate negro, un poco de tensión puede ser bueno.

El estrés y la presión de la vida moderna van en aumento, y las mujeres son especialmente vulnerables —geniales a la hora de realizar numerosas tareas y de hacer malabarismos con las exigencias de todos los sectores, no somos tan estupendas a la hora de parar para tener un poco de tiempo para nosotras mismas. Un poco de estrés activa, motiva y mejora nuestra capacidad para salir adelante, pero debe equilibrarse con mucho descanso y relajación.

Los factores desencadenantes de estrés son diferentes para cada uno de nosotros, pero nuestro organismo responde de la misma manera con la liberación de adrenalina, que acelera el corazón, la respiración y el metabolismo. El estrés continuo deja al organismo desasosegado, tenso y agotado. Además, la piel pierde luminosidad y adquiere un aspecto mate, ajado e irritable.

Ejercicio - es un gran remedio contra el estrés, pero cuando creemos que no disponemos de tiempo para ello suele ser precisamente cuando más lo necesitamos. Por eso hay que planificarlo en la agenda del día. No es necesario ir a un gimnasio, aunque el kick-boxing puede ser fantástico después de un mal día en el trabajo. Un paseo rápido de 30 minutos todos los días, un paseo en bicicleta de 20 minutos o nadar unos largos en la piscina son actividades que liberan endorfinas, las llamadas hormonas del bienestar, y estimulan el metabolismo. El ejercicio en compañía ayuda a mantener el compromiso, y el ejercicio en soledad deja tiempo para reflexionar.

Descanso - no se le denomina “sueño de belleza” sin motivo. Mientras dormimos, el sistema de recuperación natural del organismo se pone en marcha y las células de la piel se renuevan al doble de velocidad que durante el día. La temperatura corporal es mayor durante la noche, lo que aumenta el riego sanguíneo de la piel; es el momento ideal para tratar la piel con una buena crema de noche. Acuéstese a una hora razonable y haga antes algo relajante, como darse un baño caliente, tomar una bebida láctea o dar un paseo suave. Cuando se tumbe, olvide los problemas del día y visualice el poder curativo y calmante del sueño.

Masaje - es un método estupendo para aliviar la tensión y relajar los músculos. Póngase en manos de un profesional durante una hora de felicidad o pida a su pareja que le frote los hombros o el cuello.

Bryan Gan, un terapeuta alternativo que colabora en los talleres “Desde dentro” de IMEDEEN en Singapur, recomienda como calmante un masaje de la cabeza con aceite de menta casero. También aconseja realizar una técnicas sencillas de acupresión para estimular la circulación y dar luminosidad a la piel. Encuentre el punto de acupresión en la planta del pie, cerca de los dedos, presiones durante seis segundos y suelte. Repítalo tres veces.

Aprenda a identificar los signos precoces de estrés ( en la mente, el cuerpo y la piel) y tome medidas para combatirlo, lo que habitualmente significa afrontar la fuente de estrés, comer bien, hacer ejercicio, dormir más y dedicar un tiempo a relajarse.