Los enemigos de la piel

La buena noticia es que tan sólo entre el 10% y el 20% del envejecimiento de la piel es inevitable, lo que significa que la mayor parte del mismo puede evitarse.

A continuación se presentan los principales factores responsables del envejecimiento cutáneo prematuro. 

¿Cuida su piel?

Sol

Aproximadamente el 80% del envejecimiento visible de la piel es consecuencia de la exposición a la luz ultravioleta. Esto significa que el efecto del sol y la luz del día sobre la piel es mayor que el del proceso natural del envejecimiento del organismo. Así pues, evite la exposición prolongada al sol y recuerde siempre utilizar un protector solar cuando esté al aire libre.

Contaminación

Los contaminantes del aire, como la suciedad y el polvo - presentes en la mayoría de los ambientes modernos, especialmente en las zonas muy pobladas o industrializadas - son perjudiciales para la piel.

Aire acondicionado

Los interiores secos, con aire acondicionado o calefacción central deshidratan la piel y dejan la epidermis seca, descamada y vulnerable. La deshidratación altera la función de barrera de la piel y facilita que aumente la evaporación de la humedad de la dermis.

Sueño

La privación de sueño confiere a la piel un aspecto apagado y hace que aparezcan círculos oscuros e hinchazón bajo los ojos (ojeras). La piel se vuelve más propensa a la aparición prematura de arrugas.

Estrés

Las emociones se manifiestan, literalmente, en la cara. El estrés afecta a la salud en general y influye de manera visible en el aspecto y la calidad de la piel. También puede alterar los patrones de sueño.

Alcohol

Beber alcohol en exceso provoca una deshidratación importante de la piel y priva al organismo de nutrientes esenciales tales como las vitaminas B y C y los minerales magnesio y zinc.

Tabaquismo

Fumar aumenta considerablemente la cantidad de radicales libres en el organismo, lo que provoca agresión oxidativa e incrementa la probabilidad de que se formen arrugas en la piel. Los estudios han demostrado que el tabaquismo reduce el riego sanguíneo hacia la superficie cutánea, limitando así el aporte de nutrientes esenciales. La consecuencia es una piel mate y grisácea.

Falta de ejercicio

El sedentarismo contribuye al envejecimiento de la piel. El ejercicio tonifica los músculos, estimula la circulación sanguínea y es un gran remedio contra el estrés. Los beneficios del ejercicio físico regular se reflejan en la cara. Un paseo rápido diario dará brillo a su piel y le proporcionará una sensación de bienestar general.

Envejecimiento hormonal

Durante los cinco años siguientes a la menopausia, la piel pierde hasta el 30% de las fibras de colágeno de sostén. El resultado que la piel se vuelve más fina y se aceleran los signos del envejecimiento cutáneo. A medida que pierde capacidad para retener la humedad, la piel aparece más seca y las arrugas se hacen más profundas y se acentúan. La piel también se vuelve más vulnerable al daño causado por los radicales libres, ya que el proceso de renovación celular se hace más lento.